Las personas cuyos nombres comienzan con A, podrían no ser especialmente
románticas, pero sin dudas son gente definitivamente interesada en tomar parte
de alguna clase de acción. Posiblemente, no sean de lo mejor para administrar
los negocios, lo cual les causa más de una dificultad.
Tienen poca paciencia para el coqueteo y la seducción, y no entiende mucho a la
gente tímida, recatada, y sutil, a la que suelen tratar de sacar de su cerrazón.
Son, básicamente, una clase de persona abierta y directa, por lo que es
improbable que sean capaces de entender y reconocer las insinuaciones, algo que
pocas veces habrán hecho.
Es importante para ellos tener un compañero físicamente atractivo. La pasión
llega a sus vidas tan naturalmente como la aventura. Si comienzan a poner la
vista en una persona, se abocan de gran manera al intento de seducirla,
disfrutando de cada momento de éxito en la conquista.
En el lado negativo, tienden a estar demasiados pendientes del aspecto físico.
Asimismo tienden, aunque sólo a veces, a ser muy egoístas y poco sensibles.
Ellos y sus necesidades vienen primero, y los demás y sus sentimientos quedan en
un segundo lugar. Sus elecciones no son muy buenas y a veces los llevan a tener
problemas. Pueden tender a ser también algo egocéntricos y poco solidarios.